jeudi 27 mai 2010
Historias Mundiales.
dimanche 14 mars 2010
Murió Miguel Delibes.
vendredi 29 janvier 2010
Osvaldo Soriano Football Club
NOTA: LAS DECLARACIONES DE ENRICO REMMERT FUERON PUBLICADAS EN MIRADAS AL SUR.
lundi 11 janvier 2010
The Fix, el arreglo de Declan Hill.
samedi 12 septembre 2009
Boquita: Martín Caparrós.

"No siempre iba a la Bombonera. Mi padre era un intelectual de izquierda que había descubierto que la cancha era una buena forma de entretener a sus dos hijos en sus tardes de domingo separado. Pero el Monumental le quedaba mucho más cómodo – más cerca, más fácil de estacionar y de ubicarse – y, pese a nuestros ruegos, solíamos terminar en la platea San Martín.Era un suplicio que tenía sus recompensas: allí vi por primera vez un Boca – Ríver. Era una tarde radiante y nos reímos mucho cuando Rojitas le robó la gorra al gran Carrizo: media docena de gallinas lo corrían por toda la cancha para recuperarla. Después el partido no tuvo mucha historia y, cuando faltaban cinco minutos, como siempre, mi padre nos arreó hacia la salida. Fuimos a comer algo y recién llegamos a casa horas más tarde. Mi madre estaba demudada: había escuchado, como todo el país salvo nosotros, las noticias de la catástrofe de la Puerta 12. Ahí descubrí que el fútbol no era sólo esos héroes que corrían detrás de la pelota, esos muchachos que gritaban sin parar, esas dosis de gloria y decepción que cada domingo renovaba."
vendredi 24 juillet 2009
Su viaje mas importante
Un borrador como adelanto del libro que Eduardo Cantaro está escribiendo sobre la historia de las Copas Mundiales de la FIFA.
[por Eduardo Cantaro]En el año 1923 la compañía Lloyd Sabaudo, adquiría un navío de lujo para unir los puertos de Génova y de Nueva York. Pocos años después la línea se amplió y el SS Conte Verde ya no sólo iba a Norteamérica, sino que también comenzó a mirar al Sur. En uno de sus viajes trasladó el desde Francia cuerpo del escritor argentino Ricardo Güiraldes, acompañado nada más ni nada menos que por Carlos Gardel.
El 18 de junio de 1930 el SS Conte Verde hizo, tal vez, su viaje más especial. Jules Rimet se había encargado de convencer a cuatro selecciones europeas de viajar al Mundial en Uruguay y había que trasladarlas hasta Montevideo. Los yugoslavos no eran problema, porque partirían desde el puerto de Marsella en el SS Florida y junto a ellos irían los egipcios. Pero los africanos llegaron tarde y se tuvieron que volver a Alexandría.
En el puerto de Villefranche-sur-Mer, Rimet esperaba con ansias la llegada del barco. Había partido del puerto de Génova hacía unas horas y en la terminal se habían subido los rumanos, que fueron a la Copa gracias a todo lo que se movió el Rey Carol.
El Rey rumano tenía poca popularidad de la buena en su país. Durante la Primera Guerra Mundial desertó del ejército y se escapó con una amante, Ioana Lambrino, que era hija de un General. Tuvieron un hijo (el Príncipe Mircea) y tras el escándalo los separaron.
Al año siguiente Carol se casó con la Princesa Eleni de Grecia y en 1921 tuvieron a su hijo, el Príncipe Mihali. Pero Carol seguía escapándose para encontrarse con sus amantes, entre ellas el amor de su vida, Magda Lupescu, por la quien abdicó a la corona. Magda era una apasionada de los deportes y le contagió el gustito a Carol. Por eso no le fue difícil a Rimet convencerlo para que lleve a su selección a Uruguay y además le venía bien levantar un poquito la popularidad con sus súbditos, interfiriendo en el juego que tanto apasionaba a su pueblo. En junio de 1930 volvió al sillón real, llamó al experimentado Costel Radulescu y se encargó de conseguir los jugadores para la selección.
Los rumanos eran bien amateurs. Trabajaban para ganarse el sustento (la mayoría en una petrolera inglesa) y además jugaban al fútbol. Carol se encargó de buscar a los mejores jugadores y convenció a sus patrones para que le cubrieran su puesto de trabajo durante 3 meses. A cambio, él mismo se encargaría de sus salarios. También le organizó una gran fiesta de despedida antes de que se fueran para Génova a abordar el SS Conte Verde. Junto a ellos subió un coro rumano que estaba de gira.
Una vez en Puerto de Villefranche-sur-Mer abordaron la selección de Francia, dos árbitros mundialistas (Thomas Balway y Henri Christophe) y Jules Rimet con su hija y la Copa creada por el escultor francés Albert Lafleur. Sólo faltaba Bélgica.
El 20 de junio la embarcación llegó a Barcelona donde estaban esperando los belgas, que habían viajado tren desde Bruselas, sumándose al resto de las delegaciones. También subió el árbitro más experimentado, John Langenus, que sería el encargado de dirigir los partidos más importantes. Rimet se aseguraba así que el Mundial tuviera participantes del viejo continente. En la cubierta de la lujosa embarcación había turnos para que los jugadores hicieran ejercicios durante los 15 días de la travesía y no perdieran el estado atlético. Los más pibes, como Lucien Laurent, se entretenían pateando una boina rellena con papeles. Nadie se perdió la típica fiesta cuando la embarcación cruzó el paralelo del Ecuador. Ni siquiera los pasajeros de la clase económica, que por poco dinero viajaban con comodidades absolutas, incluyendo agua corriente. Se pasaba del verano europeo al invierno sudamericano (muy cruel y duro, según la excusa que pusieron los italianos para el faltazo), y eso era una buena excusa para el festejo. El coro rumano también entretenía a los jugadores con sus angelicales voces y cualquier otra cosa divertida era buena para hacer pasar el tiempo que tras eternos once días, arribó a Rio de Janeiro, para que subiera la selección brasileña. Aún quedaban cinco jornadas más de viaje antes de llegar a Montevideo el 4 de julio.
Uno de los pasajeros tuvo una triste noticia al bajar de la embarcación. Un vocero se acercó al árbitro francés y le dijo: “Señor Balway, lamento informarle que ayer ha fallecido su esposa”. El devastador mensaje no desalentó al francés que se quedó, con una gran tristeza, a dirigir en la Primera Copa.
De alguna manera responsable por el suceso de la primera Copa Mundial de la FIFA (Rimet le repetía constantemente al Capitán que el barco iba a ser recordado por llevar la Copa), el SS Conte Verde siguió extendiendo sus viajes. La maravillosa China lo recibía constantemente en Shanghai, con viajes más fascinantes. Cuando se desató la Segunda Guerra, el puerto de Shanghai sirvió para esconderlo, ya que los japoneses se lo querían apoderar.
Para evitar esto fue desmantelado a fines de junio de 1943 por los mismos italianos. Pero los japoneses consiguieron el objetivo: lo restauraron, lo convirtieron en navío de guerra y lo rebautizaron como “Kotobuki Maru”, transformado la nave que había escrito cientas de historia en un portaaviones. Un año más tarde un Bombardero estadounidense B-24 no tuvo piedad del otrora Conte Verde, dándole un certero misilazo y enviándolo para siempre al fondo del mar…
mardi 24 mars 2009
Fatídico 24 de marzo

Una noche, a fines de noviembre, lo citaron a la Casa de Gobierno. Faltaban siete meses para que se jugara el campeonato mundial de fútbol y ya se habían terminado a tiempo los estadios, los hoteles para los periodistas visitantes, las autopistas rápidas, la estación que transmitiría los partidos a todo color…
Llegó a la cita casi a medianoche… Un edecán se le acercó y lo acompañó al salón donde los comandantes terminaban la cena. Se los veía nerviosos, contrariados. La mesa estaba cubierta por recortes de la prensa extranjera, caricaturas, grandes títulos sobre los campos de concentración clandestinos, las torturas y las cifras de personas desaparecidas. Una de las caricaturas representaba a la Anguila (Jorge Videla) con el bigotito de Hitler y el mismo mechón de pelo caído sobre la frente…
No queremos cansarlo, dijo. Ya usted habrá entendido para qué lo llamamos. Necesitamos su imaginación, su ayuda. Hay una campaña desatada contra nosotros, siguió la Anguila. Queremos frenarla cuanto antes. Falta poco para que el país entero se convierta en una vitrina ante el mundo. Van a juzgar con lupa todo lo que hemos hecho.
Supongo que han leído la última columna que publiqué en La República para refutar esa campaña infame. ¿Derechos y humanos? Un modelo de inteligencia, doc, como todo lo suyo, dijo el marino. Sin embargo, lo que usted dice sólo influye, por desgracia, dentro del país. Y el país ya está convencido. Entiende que cuando se ataca al gobierno se ataca a la nación. Lo que no podemos controlar son las calumnias de afuera. La campaña antiargentina, interrumpió la Anguila. Habrá visto los dibujos que tratan de ridiculizarme. Su columna ha sido traducida y enviada por nuestras embajadas a los diarios del extranjero, dijo el marino. Hemos ofrecido fortunas para que la publiquen. La mayoría nos ha contestado que no la quieren, ni aun como espacio de publicidad…
No es su culpa, doctor, terció la Anguila. Algunos extremistas se han fugado y están dando declaraciones que nos perjudican. Viajan por todas partes y nos difaman. Son incansables. Hasta la BBC de Londres ha difundido un documental lleno de calumnias…
A los subversivos no podemos correrlos con los manuales, dijo el marino. Aquí hace falta imaginación, le repito. Por eso lo hemos llamado. ¿Qué se le ocurre?...

Había conocido a Orson Welles en la plaza de toros de Toledo…
No necesitaba ver El ciudadano, sólo necesitaba unos pocos datos más sobre el personaje…
Si Welles obedecía sus órdenes, el documental sobre la Argentina pasaría a la historia como la Biblia del cine…
El jefe marino, dijo que aprobaba la idea si lo mostraban entrando al estadio con la viuda de Perón. La viuda estaba presa, y la escena debía filmarse en secreto. El jefe aéreo quería que la película empezara con un desfile de aviones de combate. La Anguila exigió que, en vez de los globos y las palomas, Welles pronunciara una oración pidiendo la bendición de Dios para la Argentina…
Llamó por teléfono a los agentes de Welles y poco después partió a Los Ángeles para concertar los detalles de lo que él ya llamaba la película del siglo… Welles lo esperaba en la galería trasera, junto a una enorme pileta en forma de riñón… Es sólo un documental, una fiesta de coser y cantar. Tienes que poner muy poca cosa, Orsten. Tu voz y tu mirada. Y tu nombre, Orson. Cuando termines, tendrás dinero para todos los proyectos que has dejado por la mitad… Lo que mi gobierno quiere es que nos hagas una gran película, algo que te devuelva a la historia… …Te hago un trato.
Yo (Welles) pongo mi magia en ese documental, tú me pagas con magia. Sigo sin entender, Orsten. ¿No entiendes? Te hago la película gratis, con el mejor mundial de fútbol que se haya visto, y tú con tus comandantes hacen aparecer a los desaparecidos.”
RELACIONADOS:
NI MUERTOS NI VIVOS, DESAPARECIDOS (VIDEO)
QUE PASABA EN LA SELECCION EL 24.03.76
Para profundizar sobre entonces pueden visitar la etiqueta MUNDIALES 78.
vendredi 20 février 2009
Bilardo, Fillol, Passarella y Maradona.
"Carlos Salvador Bilardo asumió la conducción de la Selección Argentina con la clara intención de imponer su sello táctico en el equipo. Al tomar nota del cambio de rumbo y del intento de diferenciacicón de su sucesor, César Menotti, aun dolido por la frustrada posibilidad de alargar por otro período sus ocho años al frente del fútbol albiceleste, empezó a atacar la nueva gestión. En ese marco, el hombre de la escuela de Zubeldía en Estudiantes de La Plata consideró que la pelea por imponer sus ideas necesitaba de jugadores que se transformaran en soldados militantes de su causa.Su primera jugada táctica fue anunciar como nuevo capitán del equipo a Diego Armando Maradona, que en España no había conseguido una actuación a la altura de las expectativas que se habían creado alrededor de su debut en un Mundial de mayores. Ese gesto, con vistas a un futuro que no parecía para nada sencillo, le permitió ganarse la confianza del Diez y ponerlo de su lado. Y, también, les avisaba a los “históricos” del ciclo anterior que se había producido un quiebre y que comenzaba otro proceso.
Bilardo relegó a los jugadores identificados con Menotti, Américo Rubén Gallego entre los primeros. Con algunos nombres la tarea no era fácil, dado el peso propio de varios de esos apellidos, forjados en jornadas de gloria. Este era el caso, sobretodo, de Daniel Alberto Passarella, uno de los pocos jugadores campeones del mundo en el 78 que dejó una buena imagen en el 82, pese al fracaso general de la selección, que terminó su actuación con tres derrotas y dos triunfos.
Passarella y otros pesos pesados como Ubaldo Matildo Fillol acusaron el golpe y, aun cuando fueron convocados para integrar la Selección, nunca dejaron de mirar a Bilardo de reojo. Mantenían una pulseada con el técnico, en la que ganaban posiciones cuando el equipo no conseguía buenos resultados, con lo que impedían que la nueva identidad futbolística se concretara en un buen funcionamiento colectivo. Además, lo provocaban en público con elogios al César en las que reafirmaban su condición de “menottistas”.
Grondona apoyaba con firmeza a Bilardo, el primer técnico que Don Julio designó investido ya como presidente de la AFA. A la vez, consideraba que el enfrentamiento con Menotti no justificaba la exclusión de jugadores con cualidades probadas en momentos decisivos. Antes del comienzo de las eliminatorias para el Mundial de México 86, se sentó a conversar con Fillol y Passarella, preocupado por el desafío próximo: “Tenemos que clasificar para el Mundial, necesito que le pongan el hombro a este equipo”, les pidió el presidente de la AFA. El arquero y el defensor se comprometieron a tirar para adelante, y aprovecharon para hacerle saber al jefe el malestar que les producía no sentirse respetados.
Bilardo, por su parte, no cesaba en su intento de crear las condiciones para dejarlos a un lado de una vez. Creyó encontrar su oportunidad en el hecho de que Passarella no pudiera llegar de Italia el día que empezara la concentración. El jugador, indignado, llamó a Grondona, quien le aseguró que no habría problemas cuando llegara, porque él en persona iba a arreglar las cosas con Bilardo. Passarella le hizo caso, armó sus valijas y disputó las eliminatorias como titular. En el partido clave, contra Perú, se dio el gusto de escuchar a todo el estadio cantar que “de la mano de Passarella todos la vuelta vamos a dar”, luego del empate en dos tantos que le otorgó a Argentina la clasificación. El partido había empezado con la lesión de Franco Navarro, el delantero más peligroso de los visitantes, tras una patada del marcador lateral de Estudiantes Julián Camino.
El rol decisivo de Passarella en las eliminatorias y el reconocimiento explícito de la gente no le torcieron el brazo a Bilardo, que mantenía abierto ese frente de debate con el ex capitán pese a que en la balanza pesaban más las críticas que los elogios a su gestión. Más aún, redobló la apuesta al reiterar que “el único titular” para su equipo era Maradona.
Una baja en el nivel futbolístico de Fillol fue la excusa para dejar a este fuera del equipo y apoyar con todo a Nery Pumpido. Pero Bilardo no tenía excusas para marginar a Passarella, quien viajó a México convencido de que iba a ser el líbero titular de Argentina. Y el técnico no tenía margen para impedirlo: en la temporada 85-86, el ex gran capitán había marcado once goles con la camiseta de la Florentina y se había convertido en el defensor que más goles hizo en un torneo en la historia del fútbol italiano.
Llegado al Distrito Federal, Passarella empezó a sentir molestias estomacales (similares a las de Branco?): se pasaba mas tiempo en el baño que en los campos de entrenamiento. La recuperación, que en principio parecía ser cuestión de días, no se producía, por lo que tuvo que ser reemplazado por José Luis Brown, un ex Estudiantes que para muchos había viajado solamente para cebarles mate a sus compañeros.
La extraña enfermedad de Passarella le permitió a Bilardo disputar el Mundial sin la tensión y la inseguridad que le generaba tener un enemigo en el equipo. Las cosas no podían ser mejores para el entrenador: Diego Maradona, a quien le había confiado la capitanía, fue la gran figura del Mundial...”
Ariel Borenstein, DON JULIO, págs 139 – 143, Editorial Planeta, 2001.
jeudi 12 février 2009
Cambios de frente.


Yenny El ateneo puso a la venta esta semana el último libro de Walter Vargas, “Cambios de Frente” que fuera lanzado al mercado el pasado 26 de diciembre y que por problemas de índole informática (?) retrasó la tirada que viene de pluma afilada y no menos lúcida:
“Messi es una Ferrari varada en un rincón del pantano”.
“Demichelis tiene todo para ser un 2 extraordinario. Le falta enterarse de que todavía no lo es”.
“El desafío de Maradona: del grupete de nuevos ricos hacer un equipo”.
“Algunos entrenadores son como el té de boldo, no hacen bien ni hacen mal”.
“¿Los futbolistas tendrán algo entre la respuesta de cassette y el agravio pavote disfrazado de sinceridad?”.
Estas y otras sentencias podemos leer en Cambios de Frente, un compendio de misceláneas futboleras (128 páginas) que viene como la novedad de Ediciones Al Arco, prologado por Emilio Blanco, Eduardo Castiglione (“Tienen motivos, la literatura deportiva y el fútbol, para festejar: Vargas ha parido otra obra"), Ezequiel Fernández Moores (“Walter nos dice en pocas líneas lo que a otros nos llevaría un libro”), Fernando Pacini y Jorge Trasmonte (“El fútbol es mejor cuando lo piensa Vargas”).
Después de “Del diario íntimo de un chico rubio” y “Fútbol delivery”, Walter lanza su tercera obra futbolística que aun no leí y que por aquellos, me animo a recomendar sin temor a reclamos.
Para saber más de Walter Vargas (50) podés visitar esta nota que le hicimos en LPND.
mardi 3 février 2009
Messi el niño que no podía crecer.


¿Por qué le gusta tanto la pelota?
No sé. Empezó a gustarme de chiquitito, como a todos los niños, y todavía disfruto mucho con ella.
¿Los goles más bonitos?
El que le hice al Getafe y también uno a México en la Copa América.
Más o menos a esa edad, cuando le preguntaron por un jugador preferido, usted respondió: “Mi hermano Rodrigo y mi primo Maxi”. ¿Nunca tuvo un ídolo futbolístico?
No, nunca tuve un jugador favorito, un ídolo. Cuando me fui haciendo mayor me empezó a gustar (Pablo) Aimar, admiraba su estilo de juego. Cuando jugué contra él, en Valencia, al final le pedí la camiseta.
¿Y Maradona?
Es el más grande.
¿Es verdad que su padre le compró un video con las mejores jugadas de Maradona?
Vi muchas veces los goles de Diego, pero no recuerdo quién me regaló el video.
Asignatura pendiente: ¿le gustaría jugar en el fútbol argentino?
Me gustaría disfrutar jugando en un club de mi país. Pero todavía falta mucho...
Esta y algunas otras preguntas por el estilo podemos leer en el último capítulo de “MESSI EL NIÑO QUE NO PODIA CRECER”, libro que Editorial Planeta acaba de editar en Argentina, cambiando el azulgrana de la portada original (presentada en España en mayo de 2008) por el criollo celeste y blanco.
Luca Caioli (autor) es italiano (Milan, 1958) y periodista con experiencia en prensa y televisión (L'Unitá, Il Manifesto, La Repubblica, La Gazzetta dello Sport ). Vive en España desde 2001, donde ya presentó libros semejantes sobre Ronaldinho y Zidane y es corresponsal de SKY Italia, escribe del Barça y del Madrid para el Corriere della Sera.
Podemos encontrar la oferta de MESSI… + “EL MEJOR LUGAR DEL MUNDO ES AQUÍ MISMO” (Santos Torres) por 32 euros. O el combo con “EL NO TAMBIEN AYUDA A CRECER” (Alava Reyes y María Jesús) por 25 euros. O, más económico, en dupla con “LA CASA DE LOS DIAS” (Pinto Martin) por 24.50 euros.
Acaso cuando Messi escriba los capítulos de su madurez futbolística no queden ejemplares de esta edición.








