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mardi 23 mars 2010

24 de marzo


Argentina, de feriado nacional, recuerda el 34º aniversario del peor y último golpe militar de su historia que derramó sobre sus propios habitantes lo inimaginable: el terrorismo de estado.

El año pasado (33º aniversario) conmemoramos la fecha con un texto de “Purgatorio”, la última novela del recientemente fallecido Tomás Eloy Martínez, que refería a la publicidad militar en los días de nuestro Mundial 78, acaso basado en estos hechos.



La metralla publicitaria militar durante tiempos mundialistas de 1978 fue dirigida por la multinacional Burson Marsteller & Asociados, que desde el año 2000 pertenece a WPP Group Plc . y que trabajara entonces en coordinación con el EAM 78 (Ente Autárquico Mundial) comandado por Carlos Lacoste a cambio de u$s 500.000.

Se trataba de silenciar y desmentir las denuncias de los militantes por los derechos humanos y medios extranjeros, considerados agentes de una “campaña antiargentina”.

"La agencia había concentrado sus actividades de propaganda en dos tácticas: la utilización de los íconos argentinos que mejor impacto tenían en el extranjero y el soborno escondido de periodistas a los que se los invitaría a escribir sobre 'un país distinto' (…) Para el segundo paso, Burson elaboró listas de periodistas americanos y europeos a los que se podía embarcar en primera clase, alojarlos en los más elegantes hoteles y rodearlos de acompañantes que los convencerían de la paz argentina."
(La vergüenza de todos, Pablo Llonto)

Yves Montand, Simone Signoret, Alain Touraine, Jean Paul Sartre, Louis Aragon, Roland Barthes, Marguetire Duras y Henry Lévy entre otros, adhirieron en Francia al Comité pour L´organisation para le Boycott de L´Argentine de la Coupe du Monde (COBA). 
OTRAS PUBLICIDADES DE TIEMPOS DICTATORIALES:

vendredi 12 février 2010

Jorge Carrascosa: el Cruyff argentino.

 EL INICIO DEL CICLO MENOTTI

Suele ser más difícil encontrar semejanzas que diferencias, pero este no es el caso.
El hecho: el Mundial 78.
El autor de las ficciones: el periodismo.
La complicidad: el silencio de los protagonistas.

Asistimos hace algún tiempo a la caída del mito Cruyff en cuanto a su deserción del Mundial 78. El ejemplo del holandés, citado como exponente ejemplar por haberse negado a participar en un Mundial manchado de sangre, circuló por la prensa mundial durante mucho tiempo.

No todos los lectores sabían que entonces Holanda era (junto a Francia) uno de los países donde más fuerte se oía sobre el boicot al Mundial 78 (liderado por Freek de Jonge) y, a la vez, el segundo socio comercial de Argentina.

La posición antidictadura, las diferencias con la Federación Holandesa (en la final del 74 su camiseta tenía dos tiras y no las tres de Adidas, porque él era hombre de Puma) o con el DT austríaco Ernst Happel, fueron citadas como causa de su negativa fabricándose un combo cuyo toque final era la reserva moral de Johan.

En abril de 2008, 30 años después, el propio Johan salió a hablar sobre el caso para contar sobre un robo a punta de rifle en su piso de Barcelona, “llega un momento que dices basta. Hay momentos en que hay otros valores en la vida… Creo que para jugar un Mundial hay que estar al 200 por ciento, así que no tenía sentido."

Sin embargo la razón y la fecha (2008) por la que Cruyff salió a hablar refuerzan la versión que siempre cayó como menos inverosímil. Días antes de las declaraciones de Johan salió a la luz un libro de su ex compañero Carles Rexach ("Ara parlo jo", Ahora hablo yo) en el que comenta sobre la gran influencia familiar en las decisiones de Cruyff.

Johan prometió a su esposa, Danny Coster, que Alemania 74 era su último mundial en la noche del 6 de julio de 1974 durante una larguísima conversación telefónica. Recién había muerto Juan Domingo Perón (01.04.1974) y Argentina transitaba una penosa pero democracia al fin.
Danny Coster llamó a su marido porque el diario alemán Bild publicó, casualmente un día antes de la final Alemania – Holanda, que los miembros de la naranja mecánica habían pasado una tarde de fiesta con señoritas desnudas en la piscina del hotel Wald, de Munich.

Viajando de vuelta a Argentina tenemos a Jorge Carrascosa renunciando al mismo mundial dejando incluso la capitanía del equipo de Menotti. Del mismo modo, el hermetismo (entre jugador y entrenador, como corresponde) y largos y postreros silencios hicieron escribir a cierto periodismo sobre la valentía moral de nuestro Jorge.


Hace un tiempo, por noviembre 2009, una nota a Jorge Carrascosa fue presentada así:
“Hace 30 años el ex capitán de la Selección Nacional, campeón con Huracán en 1973, se retiró del fútbol profesional por no sentirse cómodo con un deporte convertido en “un negocio salvaje”. Un año antes de su deserción, había decidido no disputar el Mundial de 1978 organizado por el gobierno militar. Un amante del fútbol que decidió alejarse para no contribuir con su destrucción. Humilde, con las convicciones claras. Un tipo intachable, enemigo de las injusticias. Una oportunidad para conocer al ser humano y entender el mensaje que dejó para el presente y para el futuro”.

Así como esta, muchas otras historias periodísticas se entramaron sobre el asunto y las lecturas morales de Jorge Carrascosa subieron al escalón, incluso algo más, de Johan Cruyff, por el hecho de haberse negado a jugar el Mundial 78 viviendo en propia tierra Argentina.

En esta nota que referimos (a la que le dedicamos este post), Carrascosa no termina con la ambigüedad. Si bien aclara haber desconocido los secuestros y las desapariciones tampoco fue claro y determinante a la hora de contar sus razones de retiro.

“Por un montón de cosas que observé durante mi carrera en el fútbol, me fui sintiendo mal y eso es lo que me llevó a tomar las decisiones que tomé, como por ejemplo la de no participar en el Mundial. No es que hubo un hecho determinante. Hay cosas que ya sabía y otras que se fueron sumando, que no estuve de acuerdo nunca, en el país, en el fútbol y que no me hacían sentir bien”.

Al caer en nuestras manos un ejemplar de El Gráfico (nº 3996, mayo 1996) vemos que la nota referida es una refritura (diez años después) de aquella de editorial Atlántida: “Lo que Carrascosa calló durante 20 años”. Entonces Carrascosa decía:

“Yo venía desde el ´74 en la misma tónica, luchando desde adentro y tratando de ser mejor, insistiendo con el ejemplo en un medio competitivo, lleno de grandes intereses. Cuando llega esa serie en el año 77 (gira por URSS, Polonia y partidos internacionales en cancha de Boca), algunos empezaron a decir que Carrascosa ya estaba viejo, que jugaba porque era amigo de Menotti… Y yo recién tenía 27 años. En mi intimidad sabía que física y futbolísticamente no tenía problemas. Pero refelxionaba sobre lo que ocurría y me sentía mal. Para mí lo más importante seguían siendo los valores fundamentales: la familia, ser un hombre con libertad de decisión. Entonces se fueron dando una suma de cosas que me fueron llevando a tomar una decisión. Y hubo otras que la apresuraron.

¿Cuáles?

No me hacía ninguna gracia concentrarme seis meses. Además, la presión del periodismo, la necesidad de obtener un resultado hacen que un jugador pueda sentirse mal. Porque se pierde un partido y surgen un montón de críticas. Hasta se piden cambios sin pensar como se destruye a otro ser humano.

¿No te invitó (Menotti) a que te quedaras en la selección?

Sí, pero para enfrentar un objetivo tan importante como un Mundial, hay que estar muy bien. Si uno hace mal un trabajo, a la corta o a la larga perjudica al resto.

Ni Cruyff ni Carrascosa le hicieron desplantes a Videla. Incluso la selección holandesa faltó a la cena de clausura del Mundial 78 en el Sheraton por las complicaciones de movilizarse entre tamaño festejo urbano y René Van de Kerkhof llegó a decir que los jugadores sólo querían ganar la Copa, aún cuando tuvieran que recibirla de manos de Hitler.

Otros valores, la familia y la necesidad de estar 100% para un Mundial son razones comunes y esgrimidas – entre otras - por Cruyff y Carrascosa.

vendredi 20 novembre 2009

Jorge Carrascosa: silencios y murmullos.



Eran tiempos en que Mario Sapag, con dos, tres y cuatro cigarrillos entre los dedos, repetía una y otra vez, bajo la caracterización de Menotti, que Olguín era alegre y Pernía triste. La opinión de entonces pedía a Vicente Pernía para el puesto de lateral derecho que había dejado vacante Jorge Carrascosa por decisión propia. Sin embargo Menotti prefirió fabricar a Jorge Olguín – marcador central – para el puesto.

La lista definitiva la dio en enero de 1978 y la ausencia de Carrascosa, capitán, causó sorpresa. Obviamente no había diarios deportivos ni programas ni internet y la cuestión se vivió en comentarios de fútbol entre alguna que otra nota periodística. Carrascosa habló con Menotti, le comunicó su decisión de no estar y las cosas devinieron con una “hoy perdida” naturalidad profesional.

Después de la disputa Fillol – Gatti, la fallida convocatoria a los “extranjeros” y de los cortocircuitos con Ríver, hombres como Piazza, Wolff y Juan José López habían quedado fuera de la nómina.

Pero lo de Carrascosa fue diferente. Sin conflictos (ni personales ni institucionales) de por medio, el “lobo” (no sabe bien por qué el sobrenombre) plantó bandera y desde entonces el silencio, en conspiración con cierto periodismo aventurado, tejió historias ni confirmadas ni desmentidas.

Conclusiones de diarios de lunes dieron luz a presuntas negaciones éticas respecto de la situación política del país con sucesión y diversidad de matices.

Hoy, a sus 61 años, Jorge Carrascosa aclara: “La actitud que tomé no la hice consciente, no me puedo engañar. No sabía los riesgos que se corrían, actué de manera natural, como lo hice siempre, para mí primero está el hombre y después la profesión. Estoy definido en eso. Nunca imaginé todo lo que estaba ocurriendo en el país. Incluso aunque alguien te contara algo, uno quizás no lo creía. La prensa influyó mucho en esos años para que no se observase lo que realmente ocurría”.

La cuestión parece basarse en razones personales en relación con el mundo del fútbol y su proyección íntima, cargada de cierta dosis ética y resabios de desmotivación:

“No estaba de acuerdo con que el Mundial sea jugado como algo de vida o muerte, para mí era un hecho natural, aunque no así para los demás. Un partido de fútbol es simplemente eso, nada más. En un partido no está ni el amigo, ni un hermano, ni la patria, ni la vida, no hay que confundir, hay cosas mucho más importantes”.

De hecho su retiro se confirmó en su último partido para Huracán el 2 de diciembre de 1979 cuando tenía 31 agobiados años y le restaban dos de contrato.

Indagando o tratando de esclarecer el asunto se vuelve a su participación en el Mundial de Alemania 74 en el que Argentina fue eliminada en 2º ronda: en el último encuentro de la primera fase, Argentina debía ganarle a Haití por 3 goles de diferencia y esperar que Polonia le ganase a Italia. Entonces entró en escena la incentivación: el plantel argentino casi completo ofreció u$s 25.000 a los polacos por cumplir el objetivo que finalmente se cumplió. Polonia venció a Italia (2-1) y Argentina a Haití (4-1).

“Fue algo que me cayó muy mal. Yo debo rendir al máximo sin que me des a cambio nada, lo único que hace es desvirtuar la esencia del deporte. No me presté para eso como no lo haría nunca. Uno debe distinguir las cosas que están bien y las que están mal”.

Pasa el tiempo y la ambigüedad del caso Carrascosa parece no despejarse (jamás), ni aun con su propia palabra:

“Por un montón de cosas que observé durante mi carrera en el fútbol, me fui sintiendo mal y eso es lo que me llevó a tomar las decisiones que tomé, como por ejemplo la de no participar en el Mundial. No es que hubo un hecho determinante. Hay cosas que ya sabía y otras que se fueron sumando, que no estuve de acuerdo nunca, en el país, en el fútbol y que no me hacían sentir bien”.


Jorge Carrascosa nació el 15 de agosto de 1948. Debutó en la primera división de Banfield en 1969, jugó en Rosario Central (1970-1972) y en Huracán (1973 a 1979) completando 392 partidos y 3 goles en Primera División. En 1970 y 1971 integró los seleccionados juveniles y mayor, respectivamente, en 1974 participó en el Mundial de Alemania y desde ese año hasta 1978, en que renunció, fue capitán argentino.

mardi 24 mars 2009

Fatídico 24 de marzo

Se cumplen hoy 33 años del último y mas sangriento golpe de estado en Argentina comandado por la Anguila Videla, el mismo que, dos años después, inaugurara discursivamente el Mundial 78.
Va un fragmento de "Purgatorio", la última novela de Tomás Eloy Martínez que leí durante mis vacaciones de verano.


"A fines de 1977, Dupuy era el consejero al que más recurrían los comandantes, el único al que aceptaban como moderador en sus peleas por el poder.
Una noche, a fines de noviembre, lo citaron a la Casa de Gobierno. Faltaban siete meses para que se jugara el campeonato mundial de fútbol y ya se habían terminado a tiempo los estadios, los hoteles para los periodistas visitantes, las autopistas rápidas, la estación que transmitiría los partidos a todo color…
Llegó a la cita casi a medianoche… Un edecán se le acercó y lo acompañó al salón donde los comandantes terminaban la cena. Se los veía nerviosos, contrariados. La mesa estaba cubierta por recortes de la prensa extranjera, caricaturas, grandes títulos sobre los campos de concentración clandestinos, las torturas y las cifras de personas desaparecidas. Una de las caricaturas representaba a la Anguila (Jorge Videla) con el bigotito de Hitler y el mismo mechón de pelo caído sobre la frente…
No queremos cansarlo, dijo. Ya usted habrá entendido para qué lo llamamos. Necesitamos su imaginación, su ayuda. Hay una campaña desatada contra nosotros, siguió la Anguila. Queremos frenarla cuanto antes. Falta poco para que el país entero se convierta en una vitrina ante el mundo. Van a juzgar con lupa todo lo que hemos hecho.
Supongo que han leído la última columna que publiqué en La República para refutar esa campaña infame. ¿Derechos y humanos? Un modelo de inteligencia, doc, como todo lo suyo, dijo el marino. Sin embargo, lo que usted dice sólo influye, por desgracia, dentro del país. Y el país ya está convencido. Entiende que cuando se ataca al gobierno se ataca a la nación. Lo que no podemos controlar son las calumnias de afuera. La campaña antiargentina, interrumpió la Anguila. Habrá visto los dibujos que tratan de ridiculizarme. Su columna ha sido traducida y enviada por nuestras embajadas a los diarios del extranjero, dijo el marino. Hemos ofrecido fortunas para que la publiquen. La mayoría nos ha contestado que no la quieren, ni aun como espacio de publicidad…
No es su culpa, doctor, terció la Anguila. Algunos extremistas se han fugado y están dando declaraciones que nos perjudican. Viajan por todas partes y nos difaman. Son incansables. Hasta la BBC de Londres ha difundido un documental lleno de calumnias…
A los subversivos no podemos correrlos con los manuales, dijo el marino. Aquí hace falta imaginación, le repito. Por eso lo hemos llamado. ¿Qué se le ocurre?...



Había conocido a Orson Welles en la plaza de toros de Toledo…
No necesitaba ver El ciudadano, sólo necesitaba unos pocos datos más sobre el personaje…
Si Welles obedecía sus órdenes, el documental sobre la Argentina pasaría a la historia como la Biblia del cine…
El jefe marino, dijo que aprobaba la idea si lo mostraban entrando al estadio con la viuda de Perón. La viuda estaba presa, y la escena debía filmarse en secreto. El jefe aéreo quería que la película empezara con un desfile de aviones de combate. La Anguila exigió que, en vez de los globos y las palomas, Welles pronunciara una oración pidiendo la bendición de Dios para la Argentina…

Llamó por teléfono a los agentes de Welles y poco después partió a Los Ángeles para concertar los detalles de lo que él ya llamaba la película del siglo…
Welles lo esperaba en la galería trasera, junto a una enorme pileta en forma de riñón… Es sólo un documental, una fiesta de coser y cantar. Tienes que poner muy poca cosa, Orsten. Tu voz y tu mirada. Y tu nombre, Orson. Cuando termines, tendrás dinero para todos los proyectos que has dejado por la mitad… Lo que mi gobierno quiere es que nos hagas una gran película, algo que te devuelva a la historia… …Te hago un trato.
Yo (Welles) pongo mi magia en ese documental, tú me pagas con magia.
Sigo sin entender, Orsten. ¿No entiendes? Te hago la película gratis, con el mejor mundial de fútbol que se haya visto, y tú con tus comandantes hacen aparecer a los desaparecidos.”

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Para profundizar sobre entonces pueden visitar la etiqueta MUNDIALES 78.